martes, 3 de febrero de 2009

La magia del ahorro

Preocupado por el futuro financiero de mi familia y la permanente mala situación económica de nosotros los mexicanos de "clase media y clase baja" como nos llaman los de la "clase alta", me he convertido en lector asiduo de revistas y artículos relacionados con las finanzas personales y el manejo del dinero. En todo este tiempo me he convencido de que si se quiere lograr algo financieramente, se debe comenzar por el ahorro. Sí, esa palabra que para 90 millones o más de mexicanos suena como imposible, es la clave de todo.

El ahorro es aquella parte del ingreso o gasto que se reserva para un fin específico que requiere de un mayor esfuerzo económico, como pagar el enganche para comprar un auto nuevo o una casa, o comprar esa consola de videojuegos tan anhelada. Sin embargo, esta simple acción de reservar algo de dinero requiere de un elemento fundamental: disciplina. Es la disciplina la responsable de ayudarnos a conseguir nuestro objetivo de ahorrar. La disciplina lleva otros elementos implícitos como el compromiso personal de eliminar aquellos gastos innecesarios para cubrir gustos temporales, el dominio de la voluntad para no caer en la tentación de usar antes de tiempo el dinero que se tiene ahorrado, entre otros.

El título "La magia del ahorro" lo copié de algún lado, lo reconozco, pero me gusta porque el término "magia" es el adjetivo perfecto para contrarrestar a la palabra "imposible" cuando de ahorrar se trata, en este caso, para los mexicanos. No soy experto en finanzas ni tengo la intención de dar ningún tipo de consejo sobre cómo ahorrar, pero sí puedo afirmar que cuando se tienen objetivos claros acompañados de una fuerte disciplina, ahorrar es posible para todos...sí, para todos, créanlo.

Aquí les va un ejemplo típico de una persona soltera que trabaja, vive sola y compra despensa para todo el mes en su casa (a algunos casados a veces también nos pasa esto ¡jajaja!):

Una persona todos los días gasta en desayunar fuera de casa un promedio $35 en comida de no tan buena calidad. Al mes trabaja en promedio 22 días hábiles sumando un total de $770 por mes y un total de $9,240 al año. Si esto lo aplico a mi caso, en el que quiero una laptop de bajo costo con precio promedio $9,000, significa que me tomaría alrededor de un año ahorrar la misma cantidad de dinero...¡si me levantara más temprano a prepararme mi desayuno! Además, no me afectaría el bolsillo ya que $35 pesos no me implicaría renunciar a cosas tan importantes.

Lo interesante del caso anterior es que muchos de nosotros ya gastamos mucho dinero en la despensa para la casa...¡y aún así seguimos gastando en comida fuera de casa!

Como verán, si en vez de ser disciplinados para ir a comprarle desayuno a la señora de la esquina, nos disciplinamos para levantarnos más temprano a preparar nuestro desayuno, al año nos quedan $9,240 más en la bolsa para gastar. Y aquí es donde entra otro aspecto implícito en la disciplina: la visión que tenemos del dinero. Gastar $35 pesos diarios puede parecer poco si lo vemos con una visión a corto plazo, total, cobraremos nuevamente el otro mes. Pero pensar así es como tratar al dinero como agua que se va entre las manos. No es lo mismo tener $35 en la mano diariamente que tener $9,240 juntos.

Por tanto, concluyo que todo aquel que tiene dinero para gastar está en posibilidad de ahorrar. Sólo es cuestión de disciplina = compromiso + voluntad + objetivos.

Lo imposible con lo mágico es posible ¿no lo creen?