En esta ocasión compartiré información sobre la experiencia que pasé recientemente al vivir en una ciudad y tener que viajar diariamente para trabajar en otra por casi dos meses y medio.
Comenzaré diciendo que esto es una situación cotidiana que sucede generalmente entre las ciudades grandes y las pequeñas ciudades circunvecinas. Actualmente yo vivo en Cuernavaca, capital del estado Morelos; aproximadamente a 65 km de distancia de la gigantesca Ciudad de México -a la que en lo sucesivo me referiré como "el DF"-, capital mexicana a la que tuve que desplazarme para trabajar.
Como buen provinciano la primer reacción es de rechazo a ir a esa jungla. Los problemas de la urbe por todos conocidos no son asuntos a tomarse a la ligera: la contaminación en niveles que sólo ahí se experimenta, el tráfico infernal en el que a diario pierden buena parte de su vida los capitalinos, las grandes distancias, los segundos pisos, los asaltos, la violencia, las manifestaciones, los americanistas, los perredistas, los maestros de Oaxaca, el "Peje" tapando Reforma...ehhh...mejor ahí que quede.
En este tiempo conocí y supe de gente que a pesar de todo lo anterior vive en Cuernavaca y viaja al DF todos los días. Lo increíble es que ¡algunos lo han hecho por más de 20 años y lo siguen haciendo!
Para que se den una idea de lo que implica hacer algo como lo anterior, imagínense en la siguiente situación asumiendo que se viaja en autobús y usa taxis -porque hay quien lo hace en auto, pero no cambia mucho:
-La hora de entrada al trabajo en el DF es a las 9 am.
-Su lugar de trabajo es al norte de la ciudad, a 25 km de la entrada a la misma.
-El autobús que lo lleva sale a las 06:30 hrs.
-El viaje en carretera a la entrada del DF es de 65 Km y dura 40 minutos.
-El recorrido hasta la parada del autobús es de 25 km y dura 1 hora 30 minutos.
-El recorrido de la parada del autobús al lugar de trabajo es de 3 km y dura 30 minutos -en taxi.
Hasta aquí van 2 horas y 40 minutos de viaje para llegar a su trabajo, y el mismo tiempo de regreso...¡y eso es en el mejor de los casos!
La jornada de trabajo es de 8 horas más 1 hora para comer.
Así que, haciendo un balance tenemos que una persona viaja en promedio 5 horas 30 minutos para trabajar 8 horas -quitando la hora para comer.
¡Resulta increíble! ¿No creen?
Ahora bien, eso fue el promedio. Sin embargo ¿qué pasa cuando algo mueve ese promedio?
El viernes es un día terrible para salir de la ciudad. Muchos capitalinos salen de paseo con rumbo a Cuernavaca y otros destinos morelenses o de Guerrero congestionando el tráfico en la salida del DF. Los días de quincena son de los peores. ¿Pero qué tal si además de viernes de quincena coincide con un partido de la Selección Nacional o una final del torneo mexicano en el estadio Azteca o en el estadio Olímpico 68? ¿Le sumamos un accidente dentro o fuera de la ciudad? ¿Una manifestación? ¿Inundaciones por lluvias? ¡Lo que se les ocurra! Todo puede suceder.
Es entonces cuando el viaje de regreso de esos 90 Km se convierte en un viacrucis ¡y puede durar hasta 5 horas! Tiempo equivalente a viajar del DF al puerto de Veracruz o al puerto de Acapulco ¡con distancias de más de 400 km!
Honestamente, espero que no llegue el día en que tenga que realizar ese viaje durante 20 años, ni siquiera durante dos meses otra vez.
El sacrificio es mucho: se duerme poco y mal, el nivel de riesgo de sufrir accidentes o algún agravio es muy alto, el nivel de estrés se eleva mucho, no queda tiempo para nada más que viajar y trabajar, se gasta muchísimo dinero, se come mal, la familia sufre la ausencia del que viaja -al menos la mía sí, y lo peor de todo: se envejece más rápidamente. Créanlo.
Terminaré esta entrada haciendo un humilde pero sincero reconocimiento a todas esas personas que por diversos motivos tienen que vivir en una ciudad y trabajar en otra, viajando todos los días, arriesgando la vida, envejeciendo más rápido que el resto y esperando que valga la pena:
Mi respeto y admiración.
martes, 4 de agosto de 2009
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