viernes, 2 de abril de 2010

Experiencia para obtener trabajo, trabajar para obtener experincia

Desde que me convertí en estudiante universitario comencé a lidiar con esta cuestión que aqueja a toda la futura fuerza laboral de nuestro país. Mucho se ha hablado y escrito de este tema seguramente -no me consta, lo acepto- pero sin temor a estar equivocado puedo asegurarlo porque ahora que soy profesionista el asunto sigue más que vigente. Y me consta porque finalmente conozco las dos partes de este película, sólo que ahora estoy del lado de los que exigen la experiencia no de los que la necesitan...por ahora.

El tema de la experiencia laboral es una de las nuevas versiones de la pregunta "¿quién fue primero: el huevo o la gallina?" Si no hay experiencia, no hay trabajo; si no hay trabajo, menos experiencia.

Lo más triste de que esto suceda es que podría evitarse. Quizás te preguntes ¿quién soy para hacer tal aseveración? Bien, la respuesta es simple: soy un antiguo estudiante de varios que formaron un grupo que lo comprobaron. ¿Cómo? Involucrándonos actívamente en obtener la experiencia que requeríamos y no esperando a que todo se resolviera por arte de magia. En mi opinión, esto último es el gran problema de la idiosincracia mexicana, que cuando te vuelves adulto recibe el nombre de "paternalismo" y éste -en tu opinión de nuevo adulto emproblemado- debe ser ejercido por el Gobierno quien debe resolver TODO lo que a tí te pasa o lo que provoca que las cosas no funcionen como esperabas. Sí, lo que asevero es algo serio. Pero es más serio negarlo, no aceptarlo o incluso caer en la necedad de que te lo comprueben para que lo creas. Eso sería casi como pedir que cada vez que quieras dejar de soñar alguien te diera un puñetazo en la cara para que despertaras...no sería mala idea hacerlo con los funcionarios públicos.

Estar en un lado del problema te da una perspectiva parcial de las cosas, y es por eso que ahora que creo tener ambas puedo compartirte algunas de las decisiones que tomé y el camino que seguí para tratar de ejemplificar que hay opciones, sólo hay que estar dispuesto a identificarlas...y tomarlas.

Si eres estudiante quizás te preguntes: ¿qué puedo hacer?

Bien, las universidades y tecnológicos tienen programas de Servicio Social. El objetivo, como su nombre lo indica, es prestar un servicio con impacto social. Usualmente éste se hace en instituciones gubernamentales o escuelas públicas pero cuidado. También es cierto que el servicio social es visto más como un requisito molesto por los estudiantes mediocres, lo que los lleva a aceptar cualquier actividad con tal de salvar el requisito y seguir adelante. ¡No cometas ese gran error a menos que sea inevitable! Procura hacer el mejor uso de esos 6 meses de tu tiempo buscando oportunidades de prestar el servicio haciendo actividades propias de la profesión que estás estudiando. Recuerda que ese tiempo cuenta como experiencia laboral porque realmente te vas a trabajar a una institución. Ahí podrías hacer los primeros 6 meses de historia para tu curriculum ganando valiosa experiencia.

Otro de los programas que han instrumentado las universidades son las Prácticas o Residencias Profesionales. Estas consisten en un acuerdo entre las universidades y algunas empresas para reclutar durante un año a los estudiantes que están próximos a egresar. Aquí lo atractivo es que se te abren las puertas para incursionar en la Iniciativa Privada como becario, en donde posiblemente la empresa te dará un apoyo económico -no sueldo- a cambio de que vayas a trabajar con ellos durante tus residencias. Este esquema es el que más beneficios recíprocos brinda a todos los que en él participan. ¿Por qué? En principio, los estudiantes tienen la oportunidad de ir probando el trabajo real en empresas importantes aplicando los conocimientos de la profesión que estudian; conocen lo que es trabajar bajo presión, planear y conseguir objetivos, dar resultados tangigles o fallar en el intento con las consecuencias que esto pueda traer -desde un regaño hasta que repruebes las Prácticas o Residencias y no egreses. Aquí no hay opción de dejar tirado todo como con las clases o los exámenes. ¿Qué te parece?

Por otro lado, las empresas obtienen de las universidades mano de obra calificada -ojo, dije calificada no experimentada, no es lo mismo- a muy bajo costo, los entrenan y moldean con base en sus necesidades y al final de las residencias los evalúan para saber si están listos para formar parte de su personal o tendrán que seguir buscando. Es justo aquí cuando comenzarás a darte cuenta que la realidad supera a cualquier teoría aprendida de memoria en la escuela y debes de ser lo suficientemente maduro para aceptar este hecho y seguir el camino del éxito que implica grandes sacrificios, o comenzar a renegar de todo y seguir el camino hacia la mediocridad que implica dejar que todo se resuelva por sí solo.

Finalmente, los planes de estudio de las universidades se modernizan y adaptan para generar profesionales calificados en los conocimientos y tecnologías que las empresas demandan. Además, ganan un importante prestigio cuando se vuelven las más importantes en generar profesionistas para las más importantes empresas de su área de influencia. En ocasiones incluso reciben recursos que las empresas invierten en ellas precisamente para ser usados en aumentar el nivel educativo y la experiencia de los estudiantes sin tener que salir de las aulas.

Como verás, sí tienes opciones para ir ganando experiencia mientras aún eres estudiante. Si aprovechas efectiva e inteligentemente los programas Servicio Social y Prácticas o Residencias Profesionales, podrías salir con 18 meses de experiencia laboral real comprobable ¡eso es un año y medio!

Incluso, si estás dispuesto a sacrificarte aún más, hay empresas que aceptan como becarios durante 3 meses o más a estudiantes que ya egresaron con la promesa formal de que después de cierto tiempo podrían aplicar a algún puesto dentro de la misma empresa ya como personal contratado.

Y dos cosas bien importantes:

Las empresas difícilmente le apostarán a gastar dinero en personal sin experiencia por muchas razones. La más simple de todas es que no pueden colocar a alguien sin experiencia en puestos que requieren de conocimiento aplicado y experiencia en el manejo de situaciones críticas dentro de ellas.

El gobierno tiene demasiados problemas como para tener que resolver los tuyos también. Así que no esperes más y toma las riendas de tus acciones para ganar toda la experiencia que puedas mientras aún eres estudiante. Despúes será más difícil y quizás ya no tendrás el apoyo económico de tus padres.

Esto último me recuerda una anécdota sucedida durante un evento en mi universidad. Un Director General de cierta empresa dio una conferencia y al final concedió unas preguntas a los estudiantes. Uno de ellos, en tono altanero le inquirió: "¿Por qué le pagan tan poco a los recién egresados?" seguido de los gritos y aplausos del resto de los estudiantes presentes. El señor, con esa sangre fría que caracteriza a los altos directivos de la iniciativa privada se limitó a contestar: "Porque primero les pagamos por ir aprender con nosotros". El alumno que hizo la pregunta era un estudiante de quinto semestre. Aún no tenía la certeza de si terminaría los estudios y ya le preocupaba cuánto iba a ganar. Irónico ¿no?. Así es la idiosincracia mexicana.

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