Hoy escribiré un poco sobre lo que pienso acerca de la libertad sexual de las mujeres jóvenes y lo que he visto a lo largo de muchos años. Me motiva el haber presenciado hace algunas semanas lo que a mi parecer fue la primera experiencia de una chica veinteañera comprando pastillas anticonceptivas, tan fáciles de conseguir hoy en día. Pareciera que tengo suerte para presenciar este tipo de situaciones pues hace algunos meses también me tocó ver a un adolescente pedir en una farmacia casi a escondidas unos condones de cierta marca, pero con la mentira clásica de que no eran para él. En fin.
Explotar la libertad sexual tiene grandes consecuencias. Creo que aquí también aplica la frase del comic de El Hombre Araña: "Un gran poder conlleva una gran responsabilidad". El sexo es el mecanismo de la procreación, cuya función y propósito es la preservación de la especie humana. Entonces, usar un poder así de forma irresponsable puede tener graves consecuencias. Dejaré a un lado la parte afectiva mientras expongo mis ideas pues hablar de sentimientos es como hablar de política, religión o futbol.
¿Quién no ha visto de lejos o muy de cerca lo que pasa a quienes pasan por un embarazo no deseado? Durante mi vida de estudiante yo sí los ví. Cada situación fue distinta pero parece que sólo hay dos posibles finales: los involucrados -juntos o por separado- logran superar el trance que algo como esto supone, no sin batallar mucho por supuesto; o todo se complica al grado de arruinar la vida de los involucrados.
Generalmente uno de joven no reflexiona sobre este tipo de cosas cuando decide explotar su libertad sexual, y eso me lleva de regreso al caso de la muchachita en la farmacia. Mientras yo esperaba por medicamentos para mi hijo, ví cuando llegó un auto que se estacionó de tal forma que desde la farmacia no era posible ver a los ocupantes. De ahí descendió la chica quien entró a la farmacia, nos miró a todos, buscó a la dependienta que estuviera libre y sin poder contener su sonrisa nerviosa pidió unas pastillas anticonceptivas mientras volteaba a vernos nuevamente con una sonrisa aún más nerviosa; había vencido el primer obstáculo: el de la vergüenza de entrar y pedir las pastillas. Acto seguido, la vendedora le respondió con una pregunta: "¿cuál le doy señorita?"; Vuelve la sonrisa nerviosa y la mirada a los presentes. Podría apostar que nunca pensó en que le preguntarían algo como eso cuando entró a la farmacia. Después de superar la risa, la chica pregunta: "¿de cuáles hay señora?" y la vendedora responde: "tenemos de varias marcas y precios, déjeme ir a buscarlas para mostrárselas". Esta vuelve con seis opciones en la mano ¡seis! La chica no sabe qué hacer y entonces pide el sabio consejo de la vendedora: "¿cuál me recomienda?" a lo que la vendedora responde: "pues mire señorita, estas dos son las que más se venden pero yo le recomiendo esta que es más barata y es lo mismo" y le entrega una caja. La chica se le queda viendo al medicamento, jamás le da la vuelta para ver si hay información importante que pudiera ser de su interés para tomar la mejor decisión, y simplemente acepta la recomendación, la compra y se va sonriendo igual que como llegó. Todo sucedió en menos de 5 minutos.
¿Qué observador -chismoso me dirían algunos- soy verdad?
Después de reflexionar un poco sobre lo que pasó esa tarde, y hurgar en mis recuerdos sobre lo que pasaron varios conocidos y amigos míos, concluyo que la chica incurrió en varias situaciones graves. Antes de emitir mi opinión aclaro que no estoy juzgando a la chica sino tratando de analizar lo que hizo y entender porqué lo hizo; sólo intento comprender porqué algunas mujeres pasan por embarazos no deseados con todas las consecuencias que esto supone. Nuevamente, dejo de lado el factor afectivo para no complicar más las cosas, por lo que mi análisis no es ni concluyente ni absoluto, sólo busco armar una simple opinión. Cada quién tiene el derecho de construir la suya.
Nadie puede negar que hoy en día la mayoría de los jóvenes en las zonas urbanas tiene acceso a muchísima información a través de los medios masivos de comunicación y la sorprendente Internet. La educación ha evolucionado y temas como la sexualidad ya se discuten en las escuelas de forma cotidiana, como siempre debió ser. A diario estos jóvenes presumen de ser la generación más inteligente, la más moderna y también la más liberal. Aquí es en donde comienzo a preguntarme: ¿entonces porqué terminan saltando al precipicio de todas formas?
Ví a una chica totalmente desinformada, que no sabía nada de métodos anticonceptivos. Ví a una mujer decidida a arriesgar su salud y su vida al preferir una pastilla que un condón -posiblemente cedió a la presión masculina quien seguramente le dijo que la experiencia sería mejor-, sin pensar en todas las enfermedades que podría transmitirle su compañero en turno. Ví a un ser humano libre y pensante, en pleno uso de sus facultades, jugar a la ruleta rusa y apostar irresponsablemente sus sueños y aspiraciones a una edad a la que sus posibilidades son infinitas pues cuenta con el don de la juventud. ¿Qué la motiva a actuar así? ¿amor? ¿niveles hormonales o necesidad biológica? ¿soledad? ¿necesidad de aceptación? ¿ganas de divertirse? ¿libertinaje?
En mi opinión las mujeres se llevan la mayor parte en el problema y eso es lo que más me entristece. Por décadas, las mujeres han luchado por salir de una situación que las limitaba como individuos con igual o mayor potencial que muchos hombres. Hoy eso ha cambiado y la mayoría de las mujeres jóvenes pueden disfrutar de libertades que hace decadas no existían ni en sueños. Entonces ¿por qué no hacen uso responsable y razonado de esas libertades? ¿por qué arriesgarlo todo así? ¿por qué confiar en una vendedora en lugar de buscar la asesoría de un médico profesional? ¿por qué ceder a las presiones masculinas a sabiendas de que la integridad física y el futuro están en juego? Podría escribir muchas más preguntas como éstas y seguiría sin entender todas esas contradicciones.
Seguiré pensando y quizás algún día llegue a alguna conclusión...si es que esto es posible.
Si alguna mujer moderna, responsable e inteligente lee esto -yo conozco algunas y sé que hay muchas más- hablen con sus amigas que no lo son y oriéntenlas. Se puede tener lo mejor de los dos mundos si se actúa de manera responsable.
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